La historia de la ciudad de Salamanca está jalonada con destacados personajes que han contribuido de manera decisiva a la construcción de su identidad. Sin embargo, resulta difícil no sentir cierta tristeza al comprobar que una personalidad de la relevancia histórica de la reina Berenguela ocupa un lugar tan discreto en la memoria pública salmantina. Porque el caso es que Berenguela —hija de Leonor Plantagenet y nieta de Leonor de Aquitania— no solo fue una de las mujeres más influyentes de la Europa medieval, artífice de la continuidad dinástica que hizo posible que su hijo Fernando se convirtiera en 1217 en rey de Castilla y en 1230 de León, sino que, además, tuvo una estrecha vinculación con Salamanca al ostentar la tenencia de esta población leonesa. Su inteligencia, su habilidad política, su capacidad de mediación, su mecenazgo cultural y su decisiva actuación en algunos de los momentos más trascendentales del siglo XIII, incluida la conquista cristiana de al-Ándalus, son méritos sobrados para que no caiga en un olvido tan injusto.
sábado, 18 de julio de 2026
Berenguela, tenente de Salamanca y reina de León y de Castilla
La reina Berenguela nació en 1180 y murió en 1246, siendo reina consorte de León y tenente de Salamanca entre 1197 y 1204, reina madre correinante en Castilla entre 1217 y 1246 y reina madre correinante en León entre 1230 y 1246.
Además, la figura de Berenguela de León y de Castilla merece ser incorporada de una vez por todas al relato sobre los orígenes de la Universidad de Salamanca. Aunque las fuentes no documenten expresamente su intervención en la fundación del Studium salmantino, resulta difícil pensar que permaneciera ajena a una iniciativa cultural que involucró a las tres generaciones de monarcas con los que estuvo estrechamente vinculada: fue esposa de Alfonso IX de León, fundador del Studium en 1218; madre de Fernando III, quien aseguró su continuidad y fortalecimiento en 1243; y abuela de Alfonso X el Sabio, artífice de su consolidación jurídica y académica en 1254. Su extraordinaria influencia política, unida a su condición de una de las grandes mecenas culturales del siglo XIII, permite sostener con fundamento que Berenguela pudo desempeñar un papel relevante, aunque hoy permanezca oculto por el silencio de las fuentes, en el nacimiento de la que habría de convertirse en la universidad más antigua de España.
Signo rodado de la reina Berenguela con la inscripción "Domine doce me facere voluntatem tuam" (Señor, enséñame a hacer tu voluntad).
Pintura de santo Tomás de Canterbury en la iglesia de Santo Tomás Cantuariense en Salamanca. El culto a este santo inglés lo trajo Leonor Plantagenet al reino Castilla y su hija Berenguela al de León.
No fue hasta el año 2006 que dispusimos de la obra Berenguela la Grande. Enrique I el Chico (1179–1246) de Fray Valentín de la Cruz, quien reivindica el decisivo papel político y diplomático de la monarca. De hecho, llega afirmar que sin este regio personaje y sin su hijo Fernando como rey de Castilla y de León es muy difícil imaginar cómo se habría desarrollado desde el siglo XIII hasta hoy la historia de España.
Seis años después, en 2012, un profesor de la Universidad de Nueva York, el historiador palentino H. Salvador Martínez, publicó una extraordinaria monografía que lleva por título Berenguela la Grande y su época (1180-1246). En ella se trata profusamente el asunto del poder ejercido por esta monarca, no refiriéndose al que emana del manejo de las armas, ni de las violentas tácticas empleadas, por ejemplo, por Urraca I de León para controlar a la nobleza, sino a otro tipo de poder, consistente en una extraordinaria habilidad personal, compuesta por inteligencia, agudeza, tacto, perspicacia y, sobre todo, prudencia, virtudes racionales que adornaron a Berenguela, no solo en su comportamiento personal, sino también en la negociación de complicados acuerdos y treguas, en la gestión de las propiedades familiares y, sobre todo, en el gobierno y organización de sus reinos.
Antes y después de H. Salvador García tuvieron que ser dos investigadoras extranjeras quienes contribuyeran de manera destacada a rescatar y difundir el legado de Berenguela. La historiadora estadounidense Miriam Shadis dedicó una importante monografía a su figura, al igual que hizo la profesora italiana Janna Bianchini, poniendo de relieve el interés internacional que despierta una reina cuya dimensión política ha sido reconocida más allá de nuestras fronteras. Mientras tanto, Salamanca, ciudad tan estrechamente ligada a Berenguela, apenas ha traducido ese vínculo en un reconocimiento visible. Llama especialmente la atención que en la Plaza Mayor, auténtico panteón cívico de personajes ilustres a través de sus medallones, no se haya encontrado un lugar para ella. No se trata de establecer comparaciones ni de restar mérito a otras figuras que sí han recibido ese homenaje. Se trata, sencillamente, de completar nuestra memoria histórica con justicia y de reconocer a una mujer cuyo protagonismo político fue extraordinario en una época en la que muy pocas personas, y menos mujeres, alcanzaron semejante influencia.
Ilustración de José Luis García Morán para la exposicion permanente ALBA MEDIEVAL - UNA HISTORIA DE LEONES Y CASTILLOS, que se puede visitar en Alba de Tormes. En ella aparecen Berenguela, su hijo el rey Fernando III y su nieto el infante mayor Alfonso.
En Berenguela of Castile (1180-1246) and Political Women in the High Middle Ages, libro publicado en 2009, la historiadora Miriam Shadis, profesora de la Universidad de Ohio, ofrece una profunda revisión del papel desempeñado por las mujeres en el ejercicio del poder durante la plena Edad Media. A través de la figura de Berenguela, la autora desmonta la visión tradicional que relegaba a las reinas a un papel secundario y demuestra que muchas mujeres de la alta nobleza participaron activamente en el gobierno, la diplomacia y la administración de sus territorios.
Uno de los aspectos que la autora destaca de manera recurrente es el período en el que Berenguela desempeñó la tenencia de Salamanca. A lo largo de la obra, esta etapa aparece citada en numerosas ocasiones como un ejemplo especialmente significativo del ejercicio efectivo del poder por parte de una mujer en el reino de León. Shadis utiliza la experiencia salmantina para ilustrar cómo Berenguela no solo ostentó una autoridad nominal, sino que administró recursos, gestionó rentas, ejerció jurisdicción y gobernó un territorio estratégico en nombre de la corona.
La tenencia de Salamanca se convierte así en un caso de estudio que permite comprender las capacidades políticas y administrativas de Berenguela. La autora muestra que el gobierno de una ciudad y su alfoz implicaba la toma de decisiones sobre cuestiones económicas, militares y judiciales, evidenciando que las mujeres de la realeza podían asumir responsabilidades de primer orden cuando las circunstancias lo requerían.
En The Queen's Hand: Power and Authority in the Reign of Berenguela of Castile, publicación del 2012, Janna Bianchini explora la extraordinaria colaboración que Berenguela mantuvo con su hijo Fernando III a lo largo de toda su vida y examina los medios mediante los cuales fue capaz de construir y ejercer el poder. Bianchini sostiene que el reconocimiento de Berenguela como una poderosa reina reinante por parte de nobles, obispos, embajadores y papas pone de manifiesto la participación clave de las mujeres de la realeza en la monarquía ibérica occidental.
En el año 2025, los abajo firmantes de este escrito publicamos un artículo en la revista Historia y Genealogía, dependiente de la cátedra de Historia Moderna de la Universidad de Córdoba, que lleva por título "La decoración heráldica de la techumbre de la iglesia del convento de Santa Clara de Salamanca". En el mismo exponemos la hipótesis de que la decoración de dicha techumbre no sea, como se ha venido diciendo, simple decoración o una colección de escudos nobiliarios, sino un programa iconográfico diseñado para narrar, mediante emblemas heráldicos, la vida y la acción política de la reina Berenguela.
De estos mismos autores existe este Blog dedicado a la decoración heráldica de la techumbre de las Claras de Salamanca https://lachovapiquirroja.blogspot.com/
Y hace apenas unas semanas el profesor de la Universidad de Vigo Francisco Javier Pérez Rodríguez ha publicado Doña Berenguela, la reina que unió Castilla y León, que bien unidas estaban de toda la vida, aunque siendo Castilla un territorio condal vasallo del monarca leonés. Lo que pasó es que al morir el emperador Alfonso VII en 1157, sus dominios quedaron divididos entre sus hijos Fernando y Sancho, convirtiéndose así el primero en rey de León y Galicia y el segundo en monarca de Castilla y Toledo. Sancho III de Castilla fue el abuelo paterno de Berenguela y Fernando II de León su tío abuelo, siendo su padre Alfonso VIII de Castilla. En 1197 Berenguela se casó con su primo segundo Alfonso IX de León, con el que tuvo un primogénito, Fernando, quien, tras muchos avatares, terminó siendo rey de dos reinos, del de Castilla en 1217 y del de León en 1230. Quizá sea precisamente por eso por lo que en ese tiempo nació la señal real cuartelada de leones y castillos que muestra claramente que, repetimos, Fernando III fue rey de dos reinos. Quizá convenga recordar, para que conste, que, dos siglos después, la reina Isabel I la Católica firmaba como reina de "Castiella et de León".
Fernando III de Castilla y de León por el ilustrador salmantino José Luis García Morán.
Reconstrucción con IA de los restos del manto que se atribuye a Fernando III y que se conservan en la Real Armería de Madrid.
Miguel Ángel Martín Mas
Charo García de Arriba
Otras entradas dedicadas a la reina Berenguela:
Alfonso IX de León y su reina consorte Berenguela.
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