En el lado del evangelio de la Catedral Vieja de Salamanca hay una lápida en la que se puede leer lo siguiente:
Aquí yace la ynfanta doña Mafalda, hija del rey don Alfonso VIII de Castilla y de la reyna doña Leonor y hermana de la reyna doña Berenguela, muger del rey don Alfonso IX de León, que finó por casar en Salamanca el año de 1204.
Se supone, y advertimos que hoy vamos a suponer muchas cosas, que esta lápida es réplica de una original que se conserva escondida tras el retablo mayor, colocado en el siglo XV y obra de tres hermanos florentinos de apellido Delli. Por otro lado, si la transcripción es fiel al texto que presenta la lápida original, que no podemos ver, esta no sería para nada contemporánea del momento del sepelio de la infanta Mafalda, ya que en 1204 no se empleaban los numerales ni para los reyes de León ni para los de Castilla. Además, hay que tener en cuenta que en la Sala de los Reyes del Alcázar de Segovia, creación del siglo XV, se identifica al que hoy conocemos como Alfonso VIII de Castilla como "Don Alfonso el IX, Rey de Castilla y Toledo", ya que por aquel entonces no estaba establecida la numeración que empleamos actualmente, que tuvo su origen en el siglo XVIII de la mano del fraile agustino Enrique Flórez.
Sala de los Reyes del Alcázar de Segovia.
Por lo tanto, nos encontramos con las siguientes posibilidades:
- que la supuesta lápida original escondida no contenga numerales y que estos se hayan añadido en la réplica;
- que la réplica se haya hecho en una época relativamente moderna y no copiando la original, sino en base a algún documento que hable de la misma.
En definitiva, de lo único que hay cierta certeza al respecto de esta lápida es de que una infanta castellana falleció en Salamanca en 1204 y de que fue enterrada en la Catedral Vieja de dicha ciudad. Como bien reza la misma, la infanta era hija del rey de Castilla Alfonso VIII, el gran vencedor de la batalla de las Navas de Tolosa, y de Leonor Plantagenet, que a su vez era hija de Enrique II de Inglaterra y Leonor de Aquitania. De este modo, Mafalda de Castilla sería sobrina carnal de los archiconocidos reyes de Inglaterra Ricardo Corazón de León y Juan sin Tierra.
Los reyes Alfonso VIII de Castilla y Leonor Plantagenet, padres de la infanta Mafalda, representados en el Tumbo menor de Castilla. Archivo Histórico Nacional, CÓDICES, L.1046
El rey Ricardo I de Inglaterra, tío carnal de Mafalda de Castilla, desembarcando en Tierra Santa para participar en la Tercera Cruzada (1189-1192). Ilustración de José Luis García Morán.
Pero, ¿qué sabemos de Mafalda de Castilla, además de lo que hemos contado al respecto de su parentela? Pues, prácticamente nada, la verdad, ya que su historia está envuelta en el misterio. Nacida hacia 1191, no fue mencionada por los historiadores de su época; ni Lucas de Tuy ni Rodriguez Jiménez de Rada, cronistas al servicio de su hermana la reina Berenguela de Castilla y de León (1180-1246), la nombran en ningún momento. La noticia más temprana referida a Mafalda la encontramos en la Crónica de veinte reyes, una familia de crónicas escritas originalmente durante el reinado de Alfonso X el Sabio, sobrino nieto de Mafalda, cuyo contenido comprende la historia de los monarcas de León desde Fruela II hasta Fernando III. Concretamente la mencionan en las páginas en las que se habla de la descendencia que tuvieron Alfonso VIII de Castilla y Leonor Plantagenet, diciéndose solamente que murió en Salamanca.
La Crónica de veinte reyes según el manuscrito número 1824 de la Biblioteca Histórica de la USAL (1401-1500).
La muerte de Mafalda en el manuscrito 1501 de la Biblioteca Nacional de España.
Se desconocen tanto el motivo que llevó a la joven infanta a Salamanca como la causa de su muerte. En 1204, año de su fallecimiento, su hermana mayor Berenguela, que había sido reina consorte de León desde 1197, se veía obligada a abandonar el reino leonés para regresar junto a sus padres a Castilla, ya que el papa Inocencio III había decretado la nulidad de su matrimonio por razones de consanguinidad. El hecho de que la lápida mencione que murió "por casar" podría ser una alusión a que la infanta fue sorprendida por la Parca poco después de haberse negociado su matrimonio. El historiador Julio González cree que Alfonso VIII de Castilla bien pudo haber acordado el matrimonio de su hija Mafalda con el infante Fernando el portugués, fruto de un matrimonio anterior del rey Alfonso IX de León, el que le unió a su prima carnal Teresa de Portugal, y que también fue anulado por el papa, este en 1194. Si esto hubiera ocurrido así, está claro que la corte castellana estaba tratando de asegurar su influencia en León tras la anulación del vínculo matrimonial entre Berenguela y Alfonso IX, casando a la princesa Mafalda con el posible heredero del trono, que en 1204 no pasaba de los doce años, mientras que Mafalda andaba por los trece.
Por lo que se refiere al lugar de nacimiento de Mafalda, tampoco hay certeza, aunque se dice que fue Plasencia, fundada como ciudad cristiana por su padre en el año 1186 y como parte de una estrategia del rey castellano de fortalecimiento de la línea del Tajo, creando una base de apoyo a la conquista del sur de la península ibérica y restringiendo la expansión del reino de León al oeste de la Vía de la Plata, tanto en términos militares y políticos como en términos eclesiásticos.
Recreación virtual del alcázar y la muralla de Plasencia en el siglo XIII por Enrique Clemente Fortuna.
Y sobre el lugar de enterramiento de la infanta castellana, pues también existen dudas a pesar de la lápida de Catedral Vieja de Salamanca, ya que en el Monasterio de las Huelgas de Burgos se conserva un
sepulcro atribuido a la infanta Mafalda de Castilla. Durante la
exploración del monasterio llevada a cabo a mediados del siglo XX se comprobó que los restos mortales conservados en él eran varios huesos colocados en el interior de un ataúd de madera forrado con dos forros
superpuestos, uno de ellos de badana y el otro de paño rojo con
galones. Este sepulcro se encuentra colocado en la nave de Santa Catalina de la
iglesia del monasterio, junto al que contiene los restos del
infante Pedro de Castilla, hijo de Sancho IV de Castilla y de León y de María de Molina, fallecido en el Desastre de la Vega de Granada el 25 de
junio de 1319. Resulta perfectamente posible que el cadáver de Mafalda fuera traslado de Salamanca a Burgos con el paso de los años y siguiendo órdenes de su hermana Berenguela, ya que Las Huelgas había sido erigido precisamente como panteón familiar por los padres de ambas.
En Salamanca no se conserva ningún sepulcro atribuido a la infanta Mafalda. Lo único que podemos compartir con vosotros es que en el claustro de la Catedral Vieja se conserva este sepulcro que bien podría ser del siglo XIII y que, lamentablemente, tiene borrada la heráldica que lo decoraba. Evidentemente, no vamos a decir que este fuera el sepulcro de Mafalda, pero, como podemos y queremos, nos place imaginarlo como tal, ya que parece que uno de los escudos conserva las líneas de una flor de lis, emblema que encontramos relacionado con la realeza leonesa y castellana de los siglos XII y XIII en miniaturas, signos rodados, en unas estelas funerarias conservadas en Las Huelgas y en la techumbre de la iglesia del convento de Santa Clara de Salamanca.
Sepulcro conservado en el claustro de la Catedral Vieja de Salamanca.
Estelas funerarias conservadas en el Monasterio de Las Huelgas de Burgos.
Escudo que forma parte de la decoración heráldica de la techumbre de la iglesia del convento de Santa Clara de Salamanca.
Detalle de un sepulcro que se conserva en el Panteón de los Reyes de San Isidoro de León.
Por lo que se refiere al nombre Mafalda, se trata de la versión ibérica del nombre Matilde, y es que resulta que la bisabuela materna de la infanta castellana fue Matilde de Inglaterra, esposa de Godofredo de Anjou, el duque de Normandía con el que nació la dinastía Plantagenet.
Sello de la emperatriz Matilde, casada en primeras nupcias con el emperador del Sacro Imperio Germánico Enrique V.
Triste destino tuvo la desdichada infanta castellana Mafalda, que a los trece años falleció en Salamanca y que quizá, y solo quizá, hubiera podido ser reina de León, del mismo modo que lo fue su hermana Berenguela, que además fue la artífice política de que los reinos de Castilla y de León tuvieran un mismo monarca desde 1230, su hijo Fernando III. A mayores, Mafalda tuvo otras tres hermanas reinas consortes: Urraca en Portugal, Blanca en Francia y Leonor en Aragón.
Miguel Ángel Martín Mas

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